"Dionisios es el dios de las metamorfosis, lo uno de lo múltiple, lo uno que afirma lo múltiple y se afirma en lo múltiple. «¿Entonces quién?», siempre es él. Por eso Dionisios calla seductoramente: el tiempo de ocultarse, de tomar otra forma y cambiar de fuerzas. El «Lamento de Ariadna» expresa esta relación fundamental entre una forma de preguntar y el personaje divino presente bajo todas las preguntas, entre la pregunta pluralista y la afirmación dionisíaca o trágica." (Gilles Deleuze)

“Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones; y Él las regirá con vara de hierro; y Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.” (Apocalipsis 19, 15)

"¡Vosotros, hombres audaces que me rodeáis! ¡Vosotros, buscadores indagadores, y quienquiera de vosotros que se haya lanzado con velas astutas a mares inexplorados! ¡Vosotros, que gozáis con enigmas! ¡Resolvedme, pues, el gran enigma que yo contemplé entonces, interpretadme la visión del más solitario! Pues fue una visón y una previsión: - ¿qué vi yo entonces en símbolo? ¿Y quién es el que algún día tiene que venir aún? ¿Quién es el pastor a quien la serpiente se le introdujo en la garganta? ¿Quién es el hombre a quien todas las cosas más pesadas, más negras, se le introducirán así en la garganta?- Pero el pastor mordió, tal como se lo aconsejó mi grito; ¡dio un buen mordisco! Lejos de sí escupió la cabeza de la serpiente: - y se puso de pie de un salto. - Ya no pastor, ya no hombre, - ¡un transfigurado, iluminado, que reía! ¡Nunca antes en la tierra había reído hombre alguno como él rió!
Oh hermanos míos, oí una risa que no era risa de hombre, y ahora me devora una sed, un anhelo que nunca se aplaca. Mi anhelo de esa risa me devora: ¡oh, como soporto el vivir aún! ¡Y cómo soportaría el morir ahora!" (Así Habló Zaratustra / Friedrich Nietzsche)

"Mas tú, sigue hasta el fin; descansarás y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días." (Daniel 12:13)

domingo, 6 de abril de 2014

"Solo se mata con la Risa." (Así Habló Zarathustra - Friedrich Nietzsche)

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lunes, 31 de marzo de 2014

Mesías, el sentido de la tierra

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Hoy es un día muy especial para mi. He comenzado una tarea que me llevará aproximadamente los próximos cinco años de mi vida y para la cual pido vuestras bendiciones en esta ardua y muy seguramente peligrosa iniciativa.
Después de 25 años de estudio en el área, a mis 45 años doy inicio a la elaboración de un libro que se titulará: Mesías, el sentido de la tierra.
Junto al sostenido estudio llevado a cabo con el grupo Leones Qué Ríen y mi maestro Raul Reina, entrego mi corazón y espíritu a esta tarea que intentará sintetizar mis experiencias y apreciaciones al respecto; elaborando mis humildes respuestas a los tiempos que estamos viviendo.
Anhelante de compartirlo con quien le interese cuando concluya, según el principio que nos ha sido ordenado por Jesucristo:
"Gratis lo recibísteis, dadlo gratis." (Mt 10,8)


lunes, 3 de marzo de 2014

Chemtrails vespertinos y nocturnos desde mi terraza

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      Domingo 02 de Marzo de 2014

      De 18 a 20 hs aproximadamente
 


   En Ciudad Autónoma de Buenos Aires

   Argentina, Sudamérica (Tierra de Espíritu)



sábado, 15 de febrero de 2014

La gaya ciencia / El "sentimiento de humanidad" del futuro (Friedrich Nietzsche)

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Si analizo este siglo con la mirada puesta en una época lejana, no encuentro nada más extraño en la naturaleza del hombre contemporáneo que esa virtud y esa enfermedad tan singulares conocidas como "sentido histórico". Se trata de la sedimentación de algo totalmente nuevo y extraño en la historia. Si se le otorga a este germen unos siglos más, es factible que acabe produciendo una planta maravillosa, de perfume admirable, que haga más grata la estancia en la tierra de lo que nunca lo fuera hasta entonces. Sin saber apenas lo que hacemos, los hombres de hoy hemos empezado a formar, eslabón tras eslabón, la cadena de un sentimiento futuro muy poderoso. Casi parece que no se trata de un sentimiento nuevo, sino del retroceso de todos los sentimientos antiguos. El sentido histórico es todavía algo tan pobre y tan frío, que muchos sienten como si fueran sorprendidos por una helada, volviéndose más pobres y más fríos. Otros creen experimentar el síntoma de una vejez que se acerca poco a poco arrastrándose, pareciéndoles nuestro planeta un enfermo lleno de melancolía que, para olvidar su presente, se pone a escribir la historia de su juventud. En realidad, no estamos sino ante un matiz de ese nuevo sentimiento; quien sabe considerar la historia de los hombres globalmente como si fuera su propia historia, percibe en una especie de inmensa generalización la amargura del enfermo que piensa en la salud, del anciano que recuerda los sueños de su juventud, del amante que ha perdido a su amada, del mártir que ve desplomarse su ideal, del héroe en la tarde de la batalla indecisa que le ha costado heridas y la pérdida del amigo. Soportar esa suma enorme de amarguras de toda especie, tolerarlas siendo a la vez el héroe que, al despuntar el segundo día de batalla, saluda a la aurora y a su muerte pues tiene ante sí y tras de sí un horizonte de milenios, como heredero de toda la nobleza del espíritu udel pasado, aunque cargado de deudas, como el más noble de los nobles antiguos, aunque primogénito de una nueva aristocracia que nunca pudo ver ni soñar época alguna; asumir en su alma lo más antiguo y lo más nuevo; las pérdidas, las esperanzas, las conquistas, las victorias de la humanidad; tener, en fin, todo esto en una sola alma, resumirlo en un solo sentimiento, debería representar una felicidad totalmente desconocida hasta hoy. Una felicidad de un Dios lleno de poder y de amor, pletórico de lágrimas y de risas, una felicidad que, como el sol del atardecer, brinde continuamente su inagotable riqueza y la derrame en el mar, el cual, semejante al sol, nunca se sienta tan rico como cuando el más pobre pescador rema con remos de oro. Entonces, ese divino sentimiento se llamaría sentimiento de humanidad.




miércoles, 22 de enero de 2014

De las moscas del mercado (Así Habló Zarathustra) / Friedrich Nietzsche

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¡Huye, amigo mío, a tu soledad! Ensordecido te veo por el ruido de los grandes hombres, y acribillado por los aguijones de los pequeños. El bosque y la roca saben callar dignamente contigo. Vuelve a ser igual que el árbol al que amas, el árbol de amplias ramas: silencioso y atento pende sobre el mar. Donde la soledad acaba, allí comienza el mercado; y donde el mercado comienza, allí comienzan también el ruido de los grandes comediantes y el zumbido de las moscas venenosas.
En el mundo las mejores cosas no valen nada sin alguien que las represente: grandes hombres llama el pueblo a esos actores. El pueblo comprende poco lo grande, esto es: lo creador. Pero tiene sentidos para todos los actores y comediantes de grandes cosas. En torno a los inventores de nuevos valores gira el mundo: - gira de modo invisible. Sin embargo, en torno a los comediantes giran el pueblo y la fama: así marcha el mundo. 
Espíritu tiene el comediante, pero poca consciencia del espíritu. Cree siempre en aquello que mejor le permite llevar a los otros a creer - ¡a creer en él! Mañana tendrá una nueva fe, y pasado mañana, otra más nueva. Sentidos rápidos tiene el comediante, igual que el pueblo, y presentimientos cambiantes. Derribar - eso significa para él: demostrar. Volver loco a uno - eso significa para él: convencer. Y la sangre es para él el mejor de los argumentos. A una verdad que sólo en oídos delicados se desliza llámala mentira y nada. ¡En verdad, sólo cree en dioses que hagan gran ruido en el mundo! Lleno de bufones solemnes está el mercado - ¡y el pueblo se gloría de sus grandes hombres! Estos son para él los señores del momento.
Pero la hora los apremia: así ellos te apremian a ti. Y también de ti quieren ellos un sí o un no. ¡Ay!, ¿quieres colocar tu silla entre un pro y un contra? No tengas celos de esos incondicionales y apremiantes, amante de la verdad! Jamás se ha colgado la verdad del brazo de un incondicional. A causa de esas gentes súbitas, vuelve a tu seguridad: sólo en el mercado le asaltan a uno con un ¿sí o no? Todos los pozos profundos viven con lentitud sus experiencias: tienen que esperar largo tiempo hasta saber qué fue lo que cayó en su profundidad. Todo lo grande se aparta del mercado y de la fama: apartados de ellos han vivido desde siempre los inventores de nuevos valores. 
Huye, amigo mío, a tu soledad: te veo acribillado por moscas venenosas. ¡Huye allí donde sopla un viento áspero, fuerte! ¡Huye a tu soledad! Has vivido demasiado cerca de los pequeños y mezquinos. ¡Huye de su venganza invisible! Contra ti no son otra cosa que venganza. ¡Deja de levantar tu brazo contra ellos! Son innumerables, y no es tu destino el ser espantamoscas. Innumerables son esos pequeños y mezquinos; y a más de un edificio orgulloso han conseguido derribarlo ya las gotas de lluvia y los yerbajos. Tú no eres una piedra, pero has sido ya excavado por muchas gotas. Acabarás por resquebrajarte y por romperte en pedazos bajo tantas gotas. Fatigado te veo por moscas venenosas, lleno de sangrientos rasguños te veo en cien sitios; y tu orgullo no quiere ni siquiera encolerizarse. Sangre quisieran ellas de ti con toda inocencia, sangre es lo que sus almas exangües codician - y por ello pican con toda inocencia. 
Mas tú, profundo, tú sufres demasiado profundamente incluso por pequeñas heridas; y antes de que te curases, ya se arrastraba el mismo gusano venenoso por tu mano. Demasiado orgulloso me pareces para matar a esos golosos. ¡Pero procura que no se convierta en tu fatalidad el soportar toda su venenosa injusticia! Ellos zumban a tu alrededor incluso con su alabanza: impertinencia es su alabanza. Quieren la cercanía de tu piel y de tu sangre. Te adulan como a un dios o a un demonio; lloriquean delante de ti como delante de un dios o de un demonio. ¡Qué importa! Son aduladores y llorones, y nada más. También suelen hacerse los amables contigo. Pero ésa fue siempre la astucia de los cobardes. ¡Sí, los cobardes son astutos! Ellos reflexionan mucho sobre ti con su alma estrecha, - ¡para ellos eres siempre preocupante! Todo aquello sobre lo que se reflexiona mucho se vuelve preocupante. Ellos te castigan por todas tus virtudes. Sólo te perdonan de verdad - tus fallos. Como tú eres suave y de sentir justo, dices: «No tienen ellos la culpa de su mezquina existencia». Mas su estrecha alma piensa: «Culpable es toda gran existencia». Aunque eres suave con ellos, se sienten, sin embargo, despreciados por ti; y te pagan tus bondades con, daños encubiertos. Tu orgullo sin palabras repugna siempre a su gusto; se regocijan mucho cuando alguna vez eres bastante modesto para ser vanidoso. 
Lo que nosotros reconocemos en un hombre, eso lo hacemos arder también en el. Por ello ¡guárdate de los pequeños! Ante ti ellos se sienten pequeños, y su bajeza arde y se pone al rojo contra ti en invisible venganza. ¿No has notado cómo solían enmudecer cuando tu te acercabas a ellos, y cómo su fuerza los abandonaba, cual humo de fuego que se extingue? Sí, amigo mío, para tus prójimos eres tú la conciencia malvada: pues ellos son indignos de ti. Por eso te odian y quisieran chuparte la sangre. Tus prójimos serán siempre moscas venenosas; lo que en ti es grande - eso cabalmente tiene que hacerlos mas venenosos y siempre más moscas. 
Huye, amigo mío, a tu soledad y allí donde sopla un viento áspero, fuerte. No es tu destino el ser espantamoscas. 

Así habló Zaratustra.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  

                                                                                       



viernes, 17 de enero de 2014

viernes, 10 de enero de 2014

León Bíblico

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Si mi cabeza se levantara, como león me cazarías, y mostrarías tu poder contra mí.
(Job 10:16)

Yo, como un león que sube de la espesura del Jordán al verde prado, muy pronto los haré huir de ella, y pondré en ella al que yo escoja,porque ¿quién es semejante a mí? ¿Quién me emplazará?¿Quién será el pastor que pueda resistirme?
(Jeremías 49:19)

 Ciertamente yo, como león que sube de la espesura del Jordán al verde prado, muy pronto los haré huir de ella, y pondré en ella al que yo escoja, porque ¿quién es semejante a mí?
¿Quién me emplazará? ¿Quién será el pastor que pueda resistirme? Por tanto, oíd el plan que Jehová ha acordado contra Babilonia, y las decisiones que ha tomado contra la tierra de los caldeos: Ciertamente, arrastrarán a los más pequeños de su rebaño y los destruirán junto con sus pastizales. Al grito de la conquista de Babilonia la tierra tembló,y el clamor se oyó entre las naciones.

(Jeremías 50:44)

Entonces uno de los ancianos me dijo: No llores; mira, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos.
Apocalipsis 5:5)

 Se agazapa, se echa como león, o como leona ¿quién se atreverá a despertarlo?
 (Números 24:09)

Jehová ruge desde lo alto, y desde su morada santa da su voz; ruge fuertemente contra su redil; canción de lagareros canta contra todos los moradores de la tierra. Llega el estruendo hasta el fin de la tierra, porque Jehová está en pleito contra las naciones; él es el Juez de todo mortaly entregará a los impíos a la espada, dice Jehová.
(Jeremías 23:26) 

Porque yo seré como león a Efraín y como cachorro de león a la casa de Judá; yo, yo mismo los despedazaré, y me iré; los arrebataré, y nadie podrá librarlos
(Oseas 5:14)

 ¡Voz de la gritería de los pastores, y aullido de los mayorales del rebaño!,
porque Jehová asoló sus pastizales. Los pastos delicados serán destruidos
por el ardor de la ira de Jehová. Dejó cual leoncillo su guarida, pues asolada fue la tierra de ellos por la ira del opresor, por el furor de su ira.

(Jeremías 23:36)

En sus pastos se saciaron y, una vez repletos,se ensoberbeció su corazón; por esta causa se olvidaron de mí. Por tanto, yo seré para ellos como león; como un leopardo en el camino los acecharé.
(Oseas 13:6) 

El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas perderán su resplandor. Jehová rugirá desde Sión, dará su voz desde Jerusalén y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, la fortaleza de los hijos de Israel  Entonces conoceréis
que yo soy Jehová, vuestro Dios, que habito en Sión, mi santo monte. Jerusalén será santa
y extraños no pasarán más por ella.
(Joel 3:15)

Jehová rugirá desde Sión, dará su voz desde Jerusalén, los campos de los pastores se enlutarán y se secará la cumbre del Carmelo.
(Amós 1:2)




martes, 3 de diciembre de 2013

Salud humanidad!

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Apocalipsis 6:

12 Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre;
13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.
14 Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.
15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;
16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero;
17 porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?




domingo, 8 de septiembre de 2013

Última Voluntad / Ditirambos Dionisíacos (Friedrich Nietzsche)

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Morir así, como un día lo vi morir, al amigo que relámpagos y miradas divinas lanzó en mi oscura juventud. Atrevido y profundo, un bailarín en la batalla; El más risueño entre los luchadores, el más serio entre los vencedores, manteniendo un destino sobre su destino, duro, meditabundo, premeditante. Estremeciéndose porque vencía, exultante porque muriendo vencía, dando órdenes mientras moría y ordenaba que se aniquilase... Morir así, como un día lo vi morir. Venciendo, aniquilando...

(Friedrich Nietzsche)


 Friedrich Nietzsche
Friedrich Nietzsche

domingo, 11 de agosto de 2013

Isaías 9: 6-7

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Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre. El celo del SEÑOR de los ejércitos hará esto.

sábado, 11 de mayo de 2013

La gran salud (La Gaya Ciencia / Friedrich Nietzsche)

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Nosotros, que somos nuevos, anónimos, difíciles de entender, primicias de un
futuro incierto aún, necesitamos para un fin nuevo un medio igualmente nuevo; es
decir, una nueva salud, más vigorosa, más maligna, más tenaz, más temeraria, más
gozosa de lo que fue salud alguna hasta hoy. Aquel cuya alma aspira a vivir en toda su
extensión los valores y las aspiraciones que han prevalecido hasta hoy, a hacer un
periplo por todas las orillas de este "Mediterráneo" ideal; aquel que quiere saber
mediante las aventuras de su experiencia más personal lo que siente en su alma un
conquistador y un explorador del ideal, o lo que siente un artista, un santo, un
legislador, un sabio, un científico, un hombre religioso, un adivino, un anacoreta divino
al estilo antiguo, necesita ante todo y sobre todo una cosa: gran salud, esa clase de
salud que no sólo se posee, sino que se adquiere y que se ha de adquirir
constantemente, porque se entrega de nuevo, porque hay que entregarla... Y ahora, por
haber estado largo tiempo en camino, nosotros, argonautas del ideal, más animosos de
lo que sería razonable, a pesar de haber naufragado y sufrido estragos más de una vez,
disfrutando de una salud mejor de lo que nos estaría permitido, de una salud terrible,
a toda prueba, se nos ocurre que como recompensa tenemos ante la vista una tierra
inexplorada, cuyos límites nadie marcó aún, un más allá de todas las tierras, de todos
los recodos del ideal conocidos hasta hoy; un mundo tan abundantemente lleno de
cosas hermosas, extrañas, problemáticas, espantosas y divinas, que nuestra curiosidad
y nuestro deseo de posesión se desquician hasta el punto de que ya nada nos satisface.
Después de estas perspectivas, con este hambre voraz en la conciencia y el saber,
¿cómo va a contentarnos el hombre actual? Es un hecho bastante grave pero inevitable
que nos cueste tanto trabajo prestar una atención seria a sus fines y a sus esperanzas
más dignas, que no podamos quizá ni prestarles atención. Ante nosotros camina otro
ideal, un ideal particularmente seductor, lleno de riesgos, al que no quisiéramos
animar a nadie, porque no encontramos a nadie a quien pudiéramos conferirle ese
derecho; el ideal de un espíritu que de manera ingenua, es decir, involuntariamente y
en virtud de una cierta abundancia y de un poder exuberante, se burla de todo lo que
hasta hoy se consideraba sagrado, bueno, intangible, divino; para quien las cosas
supremas en las que el pueblo basa con justo título sus criterios de valor no
significarían más que peligro, decadencia, rebajamiento, o por lo menos descanso,
ceguera y a veces olvido de uno mismo; el ideal de un bienestar y de una benevolencia
que siendo sobrehumano parecerá muy a menudo inhumano, por ejemplo, cuando se lo
compare con todo lo que se ha tenido por serio hasta ahora en la tierra, con toda clase
de solemnidad en los gestos, las palabras, el tono, la mirada, la moral, pues resultará
la parodia más personificada y más involuntaria de todo esto. Ideal a partir del cual,
pese a todo, se anunciaría quizá lo real y grandemente serio, se trazaría por fin el
signo de interrogación esencial, mientras cambia el destino del alma, avanza la aguja
del reloj, comienza la tragedia...




El camino de las naciones no aprendáis, ni de las señales de los cielos os aterroricéis, aunque las naciones les tengan terror (Jeremías 10:2)

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lunes, 15 de abril de 2013

ariEL (León de Dios)

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"Ponme como sello sobre tu corazón, 
como sello sobre tu brazo, 
porque fuerte como la muerte es el amor, 
 inexorables como el Seol, los celos; sus destellos, 
destellos de fuego, la llama misma del Señor."
(Cantares 8:6)


"Escribe tu con sangre, y verás que la sangre es espíritu."
  (Así Habló Zarathustra / Friedrich Nietzsche)

martes, 2 de abril de 2013

El Lamento de Ariadna / Ditirambos Dionisíacos (Friedrich Nietzsche)

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¿Quién me calienta, quién me ama todavía?
¡Dadme manos ardientes!
¡dadme un brasero para el corazón!
Tendida en la tierra, estremeciéndome,
como una medio muerta a quien se le calienta los pies,
agitada, ay, por fiebres desconocidas,
temblando ante glaciales flechas agudas de escalofrío,
cazada por ti, ¡pensamiento!
¡Innombrable! ¡Encubierto! ¡Aterrador!
¿Tú, cazador entre las nubes!
¡Fulminada a tierra por ti,
ojo sarcástico que me mira desde lo oscuro!
Así yazgo,
me doblo, me retuerzo, atormentada
por todos los martirios eternos,
herida,
por ti, el más cruel cazador,
tu desconocido, dios... 
¡Hiere más hondo!
¡Hiere de nuevo!
¡Pica, repica en este corazón!
¿A que viene este martirio
con flechas de dientes romos?
¿Qué miras otra vez
sin cansarte del tormento humano
con malévolos ojos de rayos divinos?
¿No quieres matar,
sólo martirizar, martirizar?
¡Para qué martirizarme a mí,
malévolo dios desconocido? 
¡Ah, ah!
¿Te acercas sinuoso
en semejante medianoche?...
¿Qué quieres?
¡Habla!
Me estrechas, me oprimes,
¡ah, ya demasiado cerca!
Me oyes respirar,
acechas mi corazón,
¡celoso!
-¿pero celoso de que?-
¡Fuera, fuera!
¿para qué la escala?
¿quieres subir

adentro
, hasta el corazón,
subir hasta mis más
secretos pensamientos?
¡Impúdico! ¡Desconocido! ¡Ladrón!
¿Qué quieres sacar robando?
¿Qué quieres sacar escuchando?
¿Qué quieres sacar atormentando?
¡tú, atormentador!
¡tú, dios verdugo!
¿O como el perro debo
refregarme contra el suelo ante ti?
¿Sumisa, embelesada fuera de mí
menear la cola por amor?
¡Es inútil!
¡Punza otra vez,
aguijón el más cruel!
No soy tu perro, sólo tu presa,
¡cazador el más cruel!
tu más orgullosa prisionera,
bandido tras las nubes...
¡Habla al fin!
¡Tú,  encubierto con el rayo! ¡Desconocido! ¡habla!
¿Qué quieres, salteador, de mi?... 
¿Cómo?
¿Un rescate?
¿Qué quieres de rescate?
Pide mucho, ¡lo aconseja mi orgullo!
Y habla poco, ¡lo aconseja mi orgullo!
¡Ah, ah!
¿a es a quien quieres? ¿a mí?
¿a mí entera?...
¡Ah, ah!
¿Y me martirizas? ¡Loco que eres un loco!
¿Requetemartirizas mi orgullo?
Dame amor, ¿quién me calienta todavía?
¿quién me ama todavía?
dame manos ardientes,
dame un brasero para el corazón,
dame, a la más solitaria,
a la que el hielo, ¡ay!, siete capas de hielo
enseñan a añorar enemigos,
da, sí, entrega,
enemigo el más cruel,

dame ¡a ti!.. 
¡Se acabó!
Entonces huyo él,
mi único compañero,
mi gran enemigo
¡mi dios verdugo!...
¡No!
¡vuelve!
¡Con todos tus martirios!
Todo el curso de mis lagrimas
discurre hacia ti,
y la última llama de mi corazón
para ti se enardece.
¡Oh, vuelve,
mi dios desconocido! ¡mi dolor!
¡mi última felicidad!... 
Un rayo. Dionisyos aparece con esmeraldina belleza. 
Dionysos: 
Sé juiciosa, Ariadna...
Tienes oreja pequeñas, tienes mis orejas:
¡mete en ellas una palabra juiciosa!
¿No hay que odiarse primero, si se ha de amarse?...
Yo soy tu laberinto...